Las Decisiones Estratégicas en la Vida y en Los Negocios

Cuando estaba en la universidad estudiando Ingeniería Civil Industrial, tuve la posibilidad de hacer un minor en cualquiera de las facultades. Hacer un minor consistía en que los 5 ramos electivos que tenía mi carrera se tomaran específicamente en un área específica de cualquier facultad distinta a la de Ingeniería. Yo elegí hacer un minor en Recursos Humanos en la facultad de Administración y Economía, porque quedaba en el mismo campus y me parecía que alguna vez podría ser útil.

Finalmente nunca terminé el minor. Hice los 2 primeros cursos, pero los 3 que quedaban nunca los pude tomar porque eran cursos que se dictaban sólo una vez cada un par de semestres sólo en un horario, lo que hizo imposible hacerlos calzar con mi horario de cursos de ingeniería.

Supongo que aprendí más de un concepto en esos dos cursos, pero si me preguntan qué aprendí específicamente, diría que aprendí sólo dos cosas

1) ¿Qué es la pirámide de Maslow?

2) ¿Qué es una decisión estratégica?

Quiero hablar de la segunda. Se habla mucho en negocios de estrategia y de decisiones estratégicas pero muchas veces no sabemos identificar una de ellas. Un profesor del segundo curso que hice en el minor (cuyo nombre no recuerdo y que no pude encontrar en el sitio web de la Universidad) dio en una frase la forma de identificar una decisión estratégica.

Lo estratégica de una decisión es directamente proporcional al costo de revertir esa decisión. 

Cuando me enfrento a decisiones en la vida diaria (estudios dicen que tomamos miles de decisiones cada día) y comienzo a pensar mucho al tomar una decisión, lo que hago es decir: “bueno, supongamos que decido la opción A, y que luego me doy cuenta que la mejor opción es la B, ¿cuánto me costaría revertir mi decisión?“. Cuando veo que el costo es bajo, me relajo y simplemente tomo la decisión.

Sin embargo, luego de pasar los años y en particular luego de haber estudiado algo de Kabbalah, me di cuenta que al primer concepto, la irreversibilidad, es necesario agregarle una segunda dimensión.

Lo estratégica de una decisión es directamente proporcional al impacto que tendrá esa decisión en el largo plazo. 

Esto es mucho más difícil de evaluar. ¿Por qué? Porque si bien hay decisiones que sabemos a priori que serán de alto impacto, hay otras que no lo sabemos.

Por ejemplo, cuando hablamos de matrimonio o de tener hijos sabemos, antes de tomar estas decisiones, que probablemente serán de gran impacto en nuestras vidas. Sin embargo, en la vida muchas veces tomamos decisiones que creemos que son triviales en su momento pero que luego, al mirarlas en perspectiva, nos damos cuenta que tuvieron un impacto gigante en el largo plazo de nuestras vidas.

Hay un video muy bueno de Steve Jobs en donde habla en la universidad de Stanford, donde cuenta 3 historias. En una de ellas dice que “es imposible unir los puntos de nuestra vida hacia adelante, uno solo puede unirlos hacia atrás“. Da el ejemplo de que cuando estaba en la universidad (de la cual luego se retiró), tomó por gusto un curso de caligrafía y que ese curso, muchos años después, ayudó a que el Macintosh sea el primer computador que tenía fuentes de letras atractivas.

Cuando miro mi vida en perspectiva y comienzo a unir los puntos hacia atrás, me doy cuenta que he llegado hasta este punto con una mezcla de decisiones. Muchas de ellas que sabía en su momento que eran estratégicas y muchas de ellas de las cuales nunca pensé en el momento que las tomé que serían tan estratégicas: tan irreversibles y sobre todo, que tendrían tanto impacto en mi vida. También están aquellas decisiones en las que recuerdo haber estado sumamente nervioso al tomarlas ya que pensaba en su momento que eran muy relevantes, pero que luego, al mirarlas en perspectiva me pregunto, ¿por qué eso me preocupó tanto en ese momento?

Luego de analizar mucho el tema de las decisiones estratégicas me di cuenta que la mejor forma de tomar todas las decisiones es pensando mucho más con el corazón que con la cabeza y siempre tratando de dejar el egoísmo de lado. Es increíble, pero así es… siempre que recuerdo haber tomado una decisión con el corazón, la decisión finalmente fue buena, tal vez no se vio el resultado a la semana ni al mes, pero luego de años me di cuenta que fue la decisión correcta.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *